viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 10 :)

Cuenta Ainhoa
El moreno apenas se veía en la oscuridad de la calle. Me reí en mi interior al pensar eso.
Zayn- Entonces, ¿tienes 16 años?- dijo el chico moreno.
Ainhoa- Los cumplí la semana pasada.
Zayn- Eres muy joven.- sonrió.
Ainhoa- ¿Tienes 20 no? Como el hermano de Cris.
Zayn- Soy medio años mayor, pronto cumpliré los 21.
Ainhoa- Ser mayor de edad debe de estar bien.
Zayn- En realidad tienes más problemas.
Ainhoa- Yo nunca tengo problemas.
Hubo una pausa un tanto incómoda hasta que el moreno decidió romper el silencio.
Zayn- ¿Tienes hermanos?
Ainhoa- Una hermana, Teresa.
Zayn- ¿Tu familia es de aquí?
Ainhoa- Yo y mi padre si.
Zayn- ¿Y tu hermana y tu madre?
Ainhoa- Nacieron en Estados Unidos. Ellas viven allí.
Zayn- Siento que tus padres estén separados.
Ainhoa- Se separaron cuando tenía tres años, así está mejor.
Para cuando me di cuenta, estábamos en frente de mi casa. Me paré y miré a casa, el moreno sobre entendió que era mi casa. Miré la reja que rodeaba mi casa.
Zayn- Es un barrio pijo- se rió.
Ainhoa- Yo no soy pija.- bufé.
Zayn- Eres muy simpática- a raíz de estas palabras me empecé a sonrojar.
Ainhoa- Muchas gracias, tú también eres majo.- sonreí intentando controlar el color de mis mejillas.
Zayn- ¿Me dejas tu móvil?- me sentí confusa.
Metí la mano en el bolsillo trasero de mis shorts para sacar mi samsung galaxy SIIII, el cual aun no estaba a la venta en Europa ya que había sido un regalo de cumpleaños de mi madre, y se lo tendí confusa. Mi teléfono se escurrió hasta su mano, sacó su iphone de su bolsillo, marcó un número en mi móvil y cuando su iphone empezó a sonar colgó. Marcó algo en mi móvil y luego repitió el apto en su iphone.
Zayn- Te he guardado mi número y he guardado el tuyo.- sonrió a la vez que me devolvía el móvil.
Ainhoa- Vale. Debería entrar... Hoy estoy que me salgo con eso de saltarme las normas.- hice una mueca.
Zayn- Chica mala.- se rió. Me cogió de la cadera y tiró de mí para darme un beso en la mejilla. Cuando despegó sus labios de mi mejilla me susurró:- Espero verte de nuevo.- Y con esto me empecé a poner colorada de nuevo.
Menos mal que era de noche y a penas se veía mis encendidas mejillas. Asentí un par de veces y el moreno se quedó en la puerta hasta que me metí en casa.

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